El relato del niño/a es la mayor y única prueba de su ocurrencia, de ahí la importancia de la revelación.

Quiero aportar como empresa
Quiero aportar como persona

La revelación del abuso

19 de octubre de 2017 | 1:23 pm

Equipo de Previf
Fundación Previf.

Qué hacer frente a una situación de revelación de abuso sexual infantil

Todos nos relacionamos con niños y adolescentes de una u otra forma (hijo, sobrinos, vecinos), más aún las personas que trabajan en contextos en que los niños se desenvuelven de manera habitual (colegios, jardines infantiles, pediatras, etc.) por lo cual a todos nos puede ayudar el contar con una guía que nos ayude a saber cómo enfrentar una situación de revelación de abuso sexual infantil.

Las instancias de apertura de situaciones de abuso ya sea físico, sexual, psicológico o negligencias graves, que afectan a un niño son extraordinariamente importantes. Dadas las características de de las situaciones de maltrato cuando son graves y la dinámica en la que se establecen (ocurren en forma oculta, amparándose en el secreto), confluye en que la mayoría de las veces el relato del niño/a es la mayor y única prueba de su ocurrencia, de ahí la importancia de la revelación.

La revelación puede ocurrir dentro de la familia niño/a: lo cuenta a la madre, padre, abuela, tía, etc. , o puede ocurrir que lo haga a una persona fuera de la familia, profesora, colegio, familia extensa, vecino, médico. Las razones de por qué el niño cuenta fuera de la casa serán importantes de dilucidar (conflictos intrafamiliares u otras razones).

Cuando un niño/a se atreve a compartir este hecho con alguien, es debido a que esa persona ha despertado en el niño una vinculación que no es algo que se da comúnmente entre un niño y un adulto, sobre todo cuando estamos hablando de alguien de fuera de casa. Por alguna razón entre ese niño y esa persona adulta se ha producido un lazo de confianza que permite que el niño pueda decir cosas que en otras circunstancias no es capaz de decirlas, por diversos motivos.

La persona que recibe el relato, debe reconocer que tiene un vínculo y que se encuentra ante una situación privilegiada ya que es una oportunidad de ayudar a ese niño/a.

 

¿Qué actitud tomar? primero tranquilidad

Muy importante es tener tranquilidad, porque muchas veces lo primero que pasa es asustarse y pensar qué voy a hacer yo con ello, lo que resulta ser un mal consejero. Si usted está tranquilo, transmitirá al niño/a la calma necesaria para que pueda contar la situación de maltrato grave o abuso sexual. Mantener el foco y la atención en el niño/a de manera empática y prudente es lo importante en ese momento.

 

 Escuchar y acoger

Lo que se debe hacer entonces, es ponerse en una actitud de escuchar y acoger, no de intervención. Escuche al niño/a, sin interrumpirlo/a, dedicándole atención y dejándolo/a hablar, tal como el niño o niña lo cuenta, es decir como al niño le surja. Puede acercarse al niño poniéndose a su altura, sin aproximarse en demasía respetando lo que el niño/a requiere en ese momento, que es ser oído y creído en su relato. Tenga en cuenta que revelar una situación de maltrato grave o abuso sexual implica para ese niño/a enfrentar una situación que puede producirle, dolor, vergüenza y confusión.

 

 ¿Debo preguntar? Qué preguntar

Realice preguntas sólo si se siente cómodo/a de hacerlas, hay que tener presente que no es pertinente preguntar sólo para satisfacer su propia curiosidad, tampoco para su convencimiento, si no que se busca aportar a la revelación del abuso, lo que puede tener amplias implicancias para ese niño/a. Si no está seguro de realizar preguntas no lo haga, ya que éstas pueden entorpecer una posterior evaluación o investigación profesional.

Debe tener presente lo siguiente:

  • En primer lugar sea prudente al preguntar, sea respetuoso de los tiempos que el niño/a, así como de sus respuestas, comprendiendo y no insistiendo en caso de que el niño/a no quiera responder.
  • Hay tres elementos que ayudan a ordenar el relato del niño y que son: cuándo, cómo (en referencia a cómo estabas, cómo eran las circunstancias) y el dónde.
  • Hay un último punto que es con quien, dejándolo para el final, si es que no ha aparecido antes esa información.
  • Son preguntas que tienen que ir hacia tener esa información, sin expectativas, sin sugerencias, aceptando las respuestas tal como el niño las pueda entregar.
  • Si esta información ha salido espontáneamente no debo re preguntar, porque el re preguntar implica una duda que yo tengo sobre lo que el niño dice y por lo tanto podría ser leído de esa forma y desde ese punto de vista el niño atemorizarse al sentirse no acogido.

 

 

Qué evitar

A evitar:
  • En ocasiones las personas buscan tranquilizar al niño/a minimizando los hechos, por ejemplo, diciéndole que quizás no es tan grave lo que te está ocurriendo; aquello no debe hacerse porque la situación de minimización de hechos el niño lo puede tomar como un no ser oído, lo cual probablemente lo/a silencie.
  • Tampoco exacerbar la reacción o magnificar a través de expresiones de alarma, ya que no sabemos en esa instancia el sentido que el niño le ha dado a la experiencia (que puede variar bastante de acuerdo a la etapa del desarrollo y a otras múltiples variables).
  • Culturalmente en Chile, muchas veces más que preguntar, afirmamos cosas en tono de pregunta, por ejemplo, dar una fecha u otro dato: ¿Te pasó hace una semana?, ¿te pasó cuando estabas encima de la cama?, ¿te pegaron con una correa? Y poner el adulto, el objeto, o el lugar o poner la fecha. Esto no es preguntar, eso es afirmación con una sugerencia. Y eso no se debe hacer porque invalida la credibilidad de cualquier respuesta.

 

  • Evitar las cuantificaciones, ese no es el minuto probablemente como para llegar a precisiones de esa naturaleza. Recordemos que se trata de niños, por lo cual la capacidad de estimar cuantificaciones de frecuencia o tiempo irá en relación a su edad y desarrollo, por lo que puede conducir a errores y confusión. Además, la persona que escucha este primer relato no es un perito, no es un experto, tampoco es quien va a ir a hacer una defensa del niño en las cortes, por lo cual no es algo que deba o requiera preguntar.
  • Evite hacer comentarios y juicio sobre los hechos, no es pertinente realizar comentarios ni emitir juicios de ningún tipo, tampoco victimizar al niño/a. Al tratarse de niños, la significación que le haya dado a lo sucedido puede ser muy distinta a la del adulto que escucha, y en ese sentido algunos comentarios pueden conducir a auto consideraciones que lo estigmatizan o bien que establecen categorías que no había considerado para sí, y que no le ayudarán en el proceso de elaboración de lo ocurrido.

 

  • Nunca responsabilizar al niño/a del abuso incluso de ser necesario explicitarle que no es su culpa lo que ha ocurrido.

 

 

¿Qué podría pasar a continuación?

 

Puede que al niño/a le preocupe qué ocurrirá y que le pida a la persona a la que entregó el relato que guarde el secreto. Debemos tener presente que no podemos comprometernos a guardar el secreto de una situación de maltrato grave o abuso sexual. Si es que el niño/a lo solicitara, debe rechazarse amigablemente, con cariño y respeto.

En ocasiones se hace necesario comprender qué le preocupa o le asusta que suceda, ante lo cual podemos preguntar, por ejemplo: ¿qué te preocupa?, ¿respecto de quién?, ¿qué temes?, ¿qué podría pasar?, ¿hay alguien en específico que temes que sepa? ¿Se lo contaste antes a alguien? (recordando siempre que no es el adulto quien debe entregar la respuesta). Esto podría ayudar, a quien corresponda, a saber si tiene que pedir una medida de protección para ese niño/a o adolescente.

Lo importante es que la persona que recibe el relato, le permite al niño abrirse, sentirse no amenazado, permitiéndole a ese niño/a tener una experiencia distinta a la que el niño o niña ha tenido o ha temido.

A pesar de las posibles dudas que se generen en torno a una revelación y sus alcances, se ha de transmitir al niño/a la seguridad de que haber hecho la revelación es la mejor opción que pudo haber tomado.

 

 

Registrar

Realice un registro escrito del relato recibido por parte del niño/a o adolescente, lo más pronto posible luego de tener lugar la situación de revelación de abuso sexual u otro maltrato, de manera de que el registro pueda contener la mayor cantidad de detalles (nuestra memoria va perdiendo precisión de la información con el paso de las horas y en ello puede perderse información relevante), poniendo especial cuidado en que lo que escribo sea lo más textual posible, escribiendo las palabras tal cual el niño las usó, aún así se trate de nombres alternativos (de partes del cuerpo por ejemplo).

 

 

¿Cuál es el paso siguiente?

Debemos tener presente que se trata de situaciones que son de alto riesgo para un niño en el sentido de su desarrollo psicológico, físico y además que constituyen desde el punto de vista legal, un delito. Por lo cual esta información no se la puede guardar, la debe compartir con algún profesional de salud (mental o física) y crear una estrategia de manera que este conocimiento pueda, o no, convertirse en una denuncia.

Si el niño no lo ha planteado dentro de su casa, hay que pensar que puede haber algo en el hogar que se lo impide o ha impedido, por lo cual en esos casos no puedo elegir a las figuras parentales como las primeras a ser informadas especialmente si el hecho está vinculado o aparece vinculado con algún familiar.

Es importante acudir a un profesional o un superior para buscar en conjunto la mejor estrategia para ayudar a ese niño/a que se encuentra en esa situación.

El maltrato grave y el abuso sexual infantil, son acciones que constituyen una vulneración grave de derechos, más aún cuando se trata de niños/as o adolescentes. En consecuencia, dentro de los pasos a seguir está la denuncia. En este punto, es necesario aclarar que lo que es motivo de denuncia son los hechos. Una denuncia es poner en conocimiento de una autoridad competente el relato que yo recibo, no es una acusación. Esto como una aclaración necesaria, ya que es un error frecuente considerar que denunciar es acusar a una persona. El receptor del relato o el denunciante debe dar cuenta de lo que conoce o escucha, sin necesariamente identificar a una persona específica como el responsable de los hechos.

Si en el relato del niño/a menciona a el autor de los hechos, se deberá registrar tal y como el niño/a o adolescente lo haya indicado y entregar esta información como parte del relato.

Usted puede marcar una diferencia en la vida de un niño/a o adolescente, si procede adecuadamente ante una situación de revelación de maltrato grave o abuso sexual infantil. Es labor de todos como sociedad proteger la integridad psíquica y física de los niños.